8 de junio de 2017

Vive...

Vive. No sé cuántos octubres se sientan en su espalda. Y no existe sistema que mida sus desventuras, pero deduzco que fueron tantas, que unidas vestirían de gris al arco iris.
La naturaleza la dotó de poco volumen, ajustada belleza y extensa voluntad. Voluntad que se fue apagando, llama a llama, a fuerza de reveses. En la penúltima reyerta, la mente se le distrajo y en el semblante le quedó la ausencia delineada; mas su mala estrella nunca entendió de banderas blancas ni hojitas de olivo, y en sus contornos continua desorbitada.
Vive
La vida no cesa de asaltarla, pero a ella tal animosidad ya se le escurre por las enaguas.
©Trini Reina
Octubre de 2009
Imagen de la Red

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